sonreís como si nada, como si no supieras el poder que llevas con vos. Sonreís casualmente como si desconocieras el hechizo, la esencia, el inconcebible poderío que ostentas. Te atreves a desamarme en cientos de millones de partículas pequeñas y ni siquiera lo notas. Yo acá intentando no quedar volcado en medio de esta calle, no desarmarme tanto, no desparramarme completo encima del techo de tu casa, no soltar mi existencia y quedar reducido a nada. Yo acá y vos ahí, ni te das cuenta. 
El tacto de tu piel rozando cerca de mis dedos, el sonido de tu risa rebotando en los ventanales, la forma en que me miras cuando digo que estoy perdido. Te reís y es una explosión de sucesivos incendios que crepitan alrededor, no hay nada más estruendoso que quererte de este modo: estás ahí, siendo casualmente vos y yo estoy acá, de nuevo, debatiendome entre dejarme ir, entregarme, catapultarme al vacío por vos o dejar que elijas el destino de mi cuerpo, mi vida, mi casa, mi tiempo, mi cuerpo, mi amor, mi gato y mis cuatro cajones llenos de cosas inútiles, de pasados que dolieron y de cartas de amor que no tenían destino, hasta que sonreíste como si nada, como si no supieras el poder que llevas con vos.

la noche está asombrosa

y la casa de misiones me abraza y me consuela,

creo escuchar tu voz diciendo mi nombre

han pasado horas y todavía quierodecirte 

que las estrellas, frente a mí, están preciosas 

la tierra tranquila, susurra que todo saldrá bien

me tiembla un poco el cuerpo de felicidad

cierro los ojos y escucho de nuevo

 que estás ronroneando cerquita mío 

y es perfecto

tu voz otra vez, tu formidable forma de sonar

tu voz vuelve a decirme que todo saldrá bien

el silencio me deja estar en paz

 y el aire, este bendito aire me llena los pulmones

de una tranquilizadora certeza: todo saldrá bien.

 Quiero pedirte que no vuelvas nunca, está todo derruido y los vidrios estallaron al instante. Es un poco molesto tener que escribirte pero quiero que tengas la certeza de que yo siempre te aviso del peligro, para que puedas manejarlo a tu gusto. Espero que tomes mi aviso como una orden imperiosa y no hagas ese drama de tontos que tanto te gusta: esta vez es en serio, no vuelvas.
Descubrí el cajón con el revolver, no sé bien cuales son las intenciones pero dejame aclararte que ya lo descargué y que posiblemente no tenga sentido esconderlo de nuevo, hizo tanto estruendo que ahora todos saben que existe y yo no tengo ni intenciones de ocultarle nada a nadie. Que vengan si quieren, ahora aprendí a usarlo mejor.
La sangre no me dejaba ver bien, de todos modos el ruido seco no miente. No queria pero siempre quise, y finalmente gracias a los vidrios rotos, ya tengo lo que queria, así que por favor, no vuelvas.