Sinceramente, no tengo explicaciones para estos ataques que me agarran. Así que no voy a perder tiempo intentando explicar los motivos. Prefiero, poner toda mi atención en vos.
Vos. Perfecto. Mágico.
Te conocí porque la vida no es tan hija de puta siempre, o porque tal vez a alguien le pareció divertido que dos incoherentes y locos como ya sabemos que somos se encontraran y se mataran intentando re entenderse y re escucharse una y otra vez. Entonces, como quién traza un recorrido de bondis, agarró y torció tu mapa y el mio y los hizo coincidir . Nos metimos en líos, muchos. Nos lloramos, nos extrañamos y creo que hasta nos hemos odiado. Y todo a causa de este amor de nenes que nos tenemos. Todo a causa de tus ojos marrones ámbar que siempre me parecieron de un valor emotivo inmenso. Te quise inmediatamente, porque te sentí cercano a mi y porque me contrarrestabas mis chistes con tanta habilidad que me dió placer prestarme a tu reto. Porque te vi alejado del mundo, por gusto, y me creí afortunada de poder ser algo con vos. Tu amiga, en un principio. Te quise después, porque tenias momentos mágicos de ternura infinita, de confidencias sensibles, de sonrisas tiernas que me hacían sentir feliz. Feliz con una sonrisa. Y te ame, el día que me di cuenta que te amaba. No sé cuando comenzó a pasarme, pero ahí estaba yo: haciéndote una escena de celos sin tener ningún derecho a hacerlo. Y vos te reías. Lo disfrutaste. Vos disfrutas viéndome encarnizada con algo, te reís. Me abrazas. Me comentas algo sobre mi carácter, te volves a reír y me volves a abrazar. Me apretujas fuerte y me largas dos palabras. Dos palabras que yo conocía antes de haberte conocido. Pero que nunca había hecho mías. Aunque, ni ahora que me enseñaste a construir algo de a dos, ni siquiera ahora que las siento mias, realmente lo son. Porque todas mis palabras, cada una de las que pronuncio, conozco, pienso, digo, invento, siento, leo, destruyo y rearmo son tuyas. Todas mis palabras son tuyas. Como cada una de las hebras de mi pelo, el mismo que se enreda en tus manos y me tironeas en unos de esos ataques de amor siniestro (porque no hay otra palabra para el amor que te agarra desprevenido y pretende hacerte cosquillas). Cada uno de mis dientes y mis dedos, de mis uñas pintadas de colores o de las que muerdo de pura nerviosa que soy. Y que te enerva a vos también. Cada sonrisa es tuya. No sé que tan cursi y meloso se lea todo esto. Pero es así como lo revuelve mi cabeza, son estas las ideas que me surgen cada vez que me detengo a pensarte. Más que nada cuando no estás conmigo.
Suelo ser insoportablemente yo. Y aún así, estás ahí. Queriéndome más que antes, más que ayer, más que hace dos años. Que sano es para mi, vivir un amor que va más allá de paranoias, de miedos a posibles infidielidades, de ataques de "miedo al compromiso", de situaciones incomodas, de tener que inventar excusas todo el tiempo. Nada. No hay nada de eso acá. Confío en vos profundamente, pero más que confiar es un creer en vos. Creo en vos. Sé quién sos, se de donde venis y hacia donde queres ir. Y te amo, amo todo eso que sos. El pibe caprichoso, el que pone excusas para evitar algo que no quiere hacer o decir, el que me llena de apodos, el que me hace vocecitas, el que me sacude toda, el que me apretuja, el que me enrieda los pies, el que me desarma las palabras y me inventa cosas nuevas todos los dias. Te amo, a vos. A ese pibe que le apasiona lo que hace, el que tiene un tumblr, el que se desata los cordones para sacarse las zapatillas, el que no obedece lo que dicta el reloj sino y solamente, su placer por las duchas matutinas. El que se despeina mientras lee concentrado, el que me toca con su dedo índice la punta de mi nariz cuando me está contando algo. El que ama a Divididos, el que convulsiona con la música que le gusta, el que hace que toca una bata imaginaria. Sos ese pibe que conozco y reconozco todos los días. Y sos el hombre de mis fantasías más perfectas y de mi realidad aún mejor que cualquier cosa que podría haber soñado. Serías el mejor papá del mundo y cualquier pequeño que venga a este mundo por decisión nuestra (¡que egoísta suena eso!) sería inmensamente feliz por el papá que le tocó en suerte. También muero por verte triunfar en todo lo que te propongas y verte crecer, verte equivocarte, errarla y poder abrazarte y convencerte, de que hay que seguir. Así, como tantas veces me convenciste vos. Vos me das vida. Vos me completas. Vos me pones el alma donde llevo el cuerpo y me desatas los nudos que tengo por haber estado viviendo en este mundo y por ser así como soy. Vos me amas como soy y no me pedis nada por hacerme tan feliz, aunque yo te debo a vos lo que no tengo y lo que jamás voy a poder devolverte. Es tan lindo salir a la calle y volver a casa, sabiendo que mi casa sos vos. Es solemne abrazar a alguien y que no te importe si ahí nomás unos extraterrestres hambrientos de carne humana destruyen el planeta entero. Es tan perfecto cuando te reís. Todo en vos tiene algo de eso incluso tus defectos.
Solo quiero decirte que por vos daría mi vida. Mi corazón, mis pulmones, manos, piernas, ojos, boca. Alma. Doy lo que no tengo por que vos me haces libre y aprendí a quererme a través de vos y ahora puedo vivir independientemente, pero prefiero hacerlo a tu lado. No te cansas nunca de hacerme inmensamente afortunada y jamás renegas de mi complicada forma de ser. Mi casa está en vos.