Tenías que ser tan perfecto y debías desarmarme el lamento,
querías tenerlo todo, pero tuviste la verdad de las cosas
Justo antes que pueda besarte
y quedarme rendida a este maremoto de ciudad rota
a esta desesperanza de tarde sombría
A tu risa colgada de mis deseos de desaparecer
No hay mar sin olas, pero no hay olas sin las ondas de tu pelo
Me desarma el lánguilo lamento, me descoloca pensarte en pleno enero
No sé por qué pero aunque la piel se ponga roja,
aunque arda como verano en buenos aires
aunque no baste ninguna estrofa
es risa lo que quiero que te surga al verme
es llanto lo que te provoca
las cosas que dejamos que ocurran, no hay verano sin este infierno