Tenías que ser tan perfecto y debías desarmarme el lamento,

querías tenerlo todo, pero tuviste la verdad de las cosas

Justo antes que pueda besarte

y quedarme rendida a este maremoto de ciudad rota

a esta desesperanza de tarde sombría

A tu risa colgada de mis deseos de desaparecer

No hay mar sin olas, pero no hay olas sin las ondas de tu pelo

Me desarma el lánguilo lamento, me descoloca pensarte en pleno enero

No sé por qué pero aunque la piel se ponga roja, 

aunque arda como verano en buenos aires

aunque no baste ninguna estrofa

es risa lo que quiero que te surga al verme

es llanto lo que te provoca

las cosas que dejamos que ocurran, no hay verano sin este infierno

la antigua casa

pasé por tu antigua casa,

vi la vereda donde mis pies inmóviles esperaban que salgas

descubrí que el jacarandá esta más enorme que nunca

sentí el dolor de haberte perdido

tu casa, tus risas, tu vida, mi cielo

pasé por tu antigua casa

y los fantasmas me dijeron que no vuelva de nuevo

Son las seis de la mañana, General Paz y 25 de mayo. Suena un reggaeton viejo de esos que hablaban de amor y a los que las odas a los cuerpos todavía no les había llegado. Quiero rascarme una parte de la cara y termino apretando los dedos con el borde de la puerta de este auto destartalado que me prestaste desinteresadamente. La nafta está cara dijiste y me tiraste las llaves con ese desdén que te caracteriza en todo, incluso en el amor. No era muy tarde pero tenía que apurarme porque la noche hace que las alimañas salten por todos lados.