Lloro de bronca, de indignación, de hartazgo.
Lloro porque este mundo me satura y aplasta, me invade y me desarma desde adentro hacía afuera.
Lloro en silencio, mientras miro a un pibe pidiendo monedas en el subte. Descalzo, hambriento con muchos menos años que yo y con cien vidas de injusticias encima de sus pequeños hombros huesudos y cansados.
Lloro con ruido porque otra vez apareció una mujer asesinada por un hombre a quién amó. Por un hombre que dice amarla. Lloro porque ella tenía miedo, pero no sabía que hacer. Lloro pensando que tal vez luchó con todas sus fuerzas, que grito, que pataleó. Lloro, mientras me pregunto cual habrá sido su último pensamiento. Me desarma pensar que el mundo la abandonó a ella, antes que ella al mundo.
Lloro porque un hombre intentó suicidarse tirándose bajo el tren. No logró su cometido y todos festejan, dicen que sobrevivió. Pero en su rostro no hay rastro alguno de vida. En su vida no hay nada que se acerque a la sensación de haberlo hecho. La gente festeja o lo insulta, dependiendo de que tan retrasado salga el próximo tren. Lloro pensando que la práctica perfecciona la técnica y en eso, no hay intentos fallidos.Lloro por esos trabajadores que son "recortados", despedidos, expulsados y lloro por sus familias que, a partir de ahora, tendrán que elegir si comer o pagar la luz. Lloro porque imagino que la impotencia y el miedo los consume día a día, mientras preparan carteles, organizan marchas y se organizan. Pienso que optan luchar y acompañarse, pero al llegar a casa los invade de nuevo la sensación de que los que siempre ganan son los malos. No cualquier malos, sino los que tienen plata.Lloro por los abusos, las injusticias, los atropellos. Lloro por las guerras idiotas de ellos o nosotros. De los Macristas y los Kirchneristas, de todos los -istas que comienzan con apellidos. Lloro porque al mirar sus estilos de vida se parecen más entre ellos que a nosotros mismos. Me desorienta que lo que para uno está mal, para el otro es tolerable. No comprendo la lógica del "roban pero hacen" o del "hay que acompañar" mientras hambrean al pueblo y lo ponen contra las cuerdas.Me puedo poner auriculares para no escuchar pero no puedo caminar con una venda en los ojos si salgo a la calle. No puedo descansar nunca de esta sensación.
Manifiesto del hartazgo.
en
18:37
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