Historia de un segundo : Seis.

Y si queres, podemos volver a escribir la misma historia. Un millón de veces, más. Todo depende de cuanto tiempo, pretendes estar en este lugar, conmigo. Podemos escuchar esa música tan alucinógena o más que todas aquellas cosas que probamos en tantos viajes, en tanto que fuimos. Y de tanto que vinimos. También podemos mirar por la ventana, escribir letra por letra, con el pensamiento.

Siempre quisiste finales felices. «Es difícil conseguir uno de esos, quedándose ahí sentados», te decía yo. Y vos no escuchaste jamás.

Acá estamos. Frente a la nada. Intentando escribir, una historia que se repita. O que sorprenda con el final. Aunque una cosa no quita a la otra, o al menos eso decía un amigo mío.

Si quieres podemos callar. Después de todo siempre fue tu singularidad. No creas que te culpo, nunca tuve problema con eso. Aprendí a leer tus silencios, a entender los espacios en blanco, a encontrar palabras en la nada, después me termino gustando el reto de interpretarte. Sentía que era una habilidad exclusiva de mi persona. Yo, el único capaz de hallar tu verdadero vos, debajo de tanto silencio.

¡Que delicia!

1, 2 y 3.

Y si querés, podemos volver a escribir la misma historia, y omitir todo lo que nunca nos enamoro. Una fastuosa manera de brotar otra vez. Dejémonos caer y démosle un nombre nuevo.

Te mojas los labios, y es tan irresistible. Me permito soñar con vos. Por favor no hagas ruido, esta es la parte en la que sos mía para siempre.