Felicidad

la felicidad en las pequeñas cosas.

Llegue a casa después de un largo día de calor y tránsito pesado. Me descalcé apenas llegue y revolee los pantalones. Me acosté en la cama, puse unas almohadas en mi espalda y abrí Spotify. Mi gata negra y peludita se acercó ronroneando y luego de amasar un rato se echó a mis pies. Afuera llueve... abrí la ventana y el olor a tierra mojada lo ocupó todo. Tengo techo de chapa: click, click, pong, splash. Mi gata me mira y parpadea lento. Le respondo con una caricia. Ser feliz con las pequeñas cosas es una inversión segura.