Apariencias

En el jardín Sofía me pegó para sacarme mi taza. Yo todavía era hija única y Sofía tenía como tres hermanitos, no entendía que pasaba. Me tiró al suelo, me estiro un poco del pelo y se fue lo más pancha a la sala de juegos con mi taza de elefantes. Lloré y lloré. Nada me calmaba. Recuerdo que el golpe no había sido nada grave, no dolía la tirada de cabello... tampoco extrañaba mi taza. Me dió bronca, por primera vez, haber entendido que no podemos caerle bien a todos. No todos pueden querernos y pensar que somos geniales.
A lo largo de mi vida me han dicho cosas de las que estoy orgullosa:"sos graciosa", "sos ocurrente", "sos re buena mina", "sos noble", "no existen más minas como vos", "sos rara".
También me han dicho cosas como "sos una tonta" y hasta un "si desapareces, nadie te va a extrañar". Ambas frases tuvieron para mi, más peso que los seis halagos anteriores.
Siempre me dolieron más las últimas frases de lo que me hacian bien las primeras, las críticas tienen más peso. Aunque esas palabras hirientes fueron en contextos de enojo, de situaciones injustas o no, e incluso con algún desconocido en la calle con el que me puse a discutir por alguna cosa tribial.
Nadie sabe como salté a defender a mi hermano a los 8 años, porque le robaban las figuritas. Fuí y empuje al nene y le saqué todas las figuritas, no contenta con eso... le patee la rodilla con mis zapatos ortopedicos. Nadie sabe como me saqué cuando una señora se agarró con dos nenes que iban al colegio solitos por que ella queria el asiento en el que ellos estaban.
Nadie sabe la envidia que sentí cuando aquella amiga ganó eso que yo también queria ganar.
O la bronca que me comió cuando alguien que a mi criterio no lo merecía, obtuvo algo genial.

Así funciono yo. Tengo cosas buenas y malas, todas juntas... mezcladas en mí. Hay cosas de las que sería incapaz: matar, robar, mentir por amor a la mentira, hacer daño a alguien adrede, reírme de alguien por su apariencia física, juzgar a una madre soltera, juzgar una mujer que aborta, apoyar una causa injusta.
Pero también siento cosas como la bronca, la ira, el enojo, la envidia,el resentimiento. A veces soy intolerante, poco comprensiva, egoísta y soberbia. La cuestión es que sentir esas cosas no me hace ser una envidiosa, una resentida. Al menos eso quiero creer. Por que no soy siempre soberbia, no estoy siempre enojada, a veces ocurre... Supongo que el secreto está intentar luchar con esas cosas que nos hacen humanos para bien o para mal, lidiar con ellas, potenciar lo bueno y minimizar lo malo. Controlar nuestros defectos y que ellos no nos controlen a nosotros. Pero sobre todo, estar feliz de lo que uno es, quererse y seguir adelante pese a todo. Si alguna vez te sentis perdido, acercate a tus papás, sentante a tomar algo con los amigos de años, sonreíle a tu mascota, abraza a tus abuelos, saluda a esa señora que piensa que sos adorable, besa al amor que te contiene y vas a ver cuantos relatos pueden tener para una misma persona.