Miles de piedritas indundando el pasto del jardín. El ruido incesante de un bombardeo dulce sobre el techo de la casa. Ella está sentada junto a un libro siempre a punto de empezar la tercera hoja pero es probable que eso no ocurra al menos hasta que la lluvia cese y el ruido hipnotizante de lugar al silencio de un sábado por oscurecer.