Hoy les voy a contar una historia. Una historia de verdad, que le sucedió a alguien que realmente existe, y que la hizo llorar con autentica tristeza, que desgarra a quién la roza.
Helena tenía 15 años. Y amo por primera vez a alguien, a esa misma edad. Con toda su inocencia y juventud, con toda su inexperiencia y energía. Era tonta para esas cosas, y tuvo que ir aprendiendo todo, maravillada por tantos sentimientos, horrorizada de no haber tenido idea de que existían, aunque miles de veces se encontró soñando que algún día, a ella también le llegaría.
Helena tiene 20 años hoy, y sentada de cuclillas a la luz de un tenue velador, apoyada contra el respaldo de la cama, escribe sin pausa, sabiendo exactamente que palabra sigue después de cada una de las que pone en su pequeño cuaderno violeta, que tanto la ha sabido escuchar. Ella escribe:
"Un día te llega, así de la nada. Te sentís completamente feliz, no llegas a entender la inmensidad del sentimiento, pero intentas disfrutarlo con todas tus fuerzas, con cada segundo de vida que te han dado. Gastas los instantes con el más puro placer, los ves pasar con tanto regocijo, te quedas silenciosa, viéndote feliz. Viéndolo a tu lado. Crees vivir una realidad perfecta, y temes que de repente... te despiertes, para descubrir que todo ha sido un sueño, un mero producto de la imaginación, que esta vez ha sabido jugarte una mala pasada..."
Ella tuvo un amor, y su vida cambió.
"Las cosas se fueron poniendo difíciles, pero ningún obstáculo podía derribarme, yo realmente sabia a quien quería a mi lado, nunca había tenido tanta seguridad, nunca había sentido tantas ganas de lograr algo, todo me iba mal, pero podría tener paz si lo tenia conmigo"
Y a veces, las cosas no se pintan tal cual son.
"Esto se fue saliendo de control, ya no se quien tengo a mi lado, no puedo dejar de llorar, la vida perfecta se torno negra sin salida, quiero escapar, pero no puedo el me ata, me retiene quiere que tenga temor, intento pero.. si, lo tengo. Tengo temor por cantidades, y ya no se que sera de mi, tan solo quiero terminar con el dolor que me desgarra, quiero ver algo más allá de mis lagrimas, necesito salir. Ya no puedo seguir así"
Sonrió. No quiso ser descortés ante una invitación, pensó que para salir del apuro podía proponer algo que sabría que no tendria que cumplir, a la larga.. Le pareció una excelente excusa. Volvió a sonreír y dijo:
-No puedo ir ahora, la verdad tengo mucho que estudiar, pero estaría encantada, los amigos de mi amor también son mis amigos.
-Pero por favor, nos estas rechazando. Sutilmente, pero un rechazo al fin- Murmuró uno de los dos chicos mostrando una mueca de incomodidad en su rostro.
-Está bien, hagamos algo. En la semana cuando me libere, si quieren vengan a tomarse unos helados a casa, yo invito- Dijo ella sonriente.
-Trato hecho señorita, espero que usted sea una dama de palabra-
Se rió pensando que poca palabra tenia, si prometía algo que sabia, muy de antemano que no iba a cumplir. La verdad eran amigos de su novio, ella no se sentía cómoda con ellos y hasta le sorprendió tanta exigencia para llevarla a pasear, se tranquilizo pensando que ya no la iban a presionar, y que era difícil que se los volviera a encontrar y si lo hacia, dentro de largo tiempo, ya tendría otra excusa a mano. No quería ser descortés, pero no le parecía buena idea salir con esos chicos, y ni hablar de lo aburridos que le parecía.
Eso fue todo, y eso basto. Un amigo me dijo, un amigo me conto, un amigo me advirtió. Sos una puta, una puta, una re puta, no tenes cara, puta, puta ¿A mi amigo? ¿Cómo te atreves? ¡Con mi propio amigo! No sos más que una puta. Y te pego por puta, y te mereces mucho más.
"Silencio. Tres de la madrugada, yo dormía junto a el, después de haber salido a pasear con un amigo suyo y su novia, ellos dormían en la cama de abajo, o charlaban, ya no recuerdo. Yo me acurruque, tenia sueño, estaba cansada, esos chicos siempre tan aburridos, que diferentes que son a mi, o yo seré la aburrida, igual me prefiero como soy. El estaba distante, y le hable. No contestó, le insistí, y nada. Volví a insistir, y me ofendí ante la nula respuesta. Sin saber que pasaba. Volví a insistir, algo fastidiada y ahí sucedió. En la oscuridad de esa fría y horrible habitación, en la profunda oscuridad que se desataba dentro mio, en la dolorosa noche de aquel verano, el me golpeó. Su mano se sintió como un látigo, un golpe seco, pero que dolió más por dentro que en la piel. Me aturdió y tarde en entender, al principio pensé que tal vez en la oscuridad, sin darse cuenta en un movimiento brusco por acomodarse, sin querer me golpeo con el codo, o con el puño, pero siempre sin querer. Aunque quise entender otra cosa, el se encargo de hacerme ver la realidad, volvió a golpearme, cuando quise acercar mi mano, otro golpe corto esa oscuridad. Lloré, pero me quede quietita, a su lado. Esperando alguna explicación, algo que salvara aquel instante, un pedido de disculpas, o tal vez despertar de la pesadilla. Y no, yo sin quererlo había compartido muchos años de mi vida con un hombre, tan cobarde que fue capaz de golpear a una mujer, en la oscuridad, para no tener que ver el rostro de dolor, ni las lagrimas de tristeza. Y así son, se disfrazan de príncipe hasta que un día el sapo les pide salir"
¿Cómo distinguirlos? ¿Cómo diferenciar a estos seres detestables de aquellos que se merecen llamar hombres? Si se pasean con el titulo que no se merecen, si son perfectos mentirosos... ¿Cómo salir? ¿Cómo resistir la tentación de creerles que van a cambiar? ¿Cómo tolerar que quieran hacerte responsable de su violencia? ¿Cómo perdonarse a una misma haberles dicho "mi amor"?
"Le grite, lo empuje, le di una cachetada que no alcanzo a representar ni en un mínimo, toda la furia, todo el odio, el rencor, todo el desprecio de haber caído en la cuenta de lo que estaba sucediendo. Discutimos, porque un amigo le dijo que su amigo le contó. Porque yo le dije a su amigo que en la semana, viniera a tomar helados a casa, que yo invitaba. ¿Cómo podía haberle hecho algo así? Eso me decía, me lo repetía, me insultaba, y me agredía. Cuando me vio descontrolada, gritándole, diciéndole que eso que había hecho le iba a costar muy caro, cuando me vio fuerte, no tuvo mejor idea que tomarme del cuello y apretar hasta que sintió el frágil cuello de una mujer, bajo sus grandes manos de hombre, de un masculino, mejor dicho. Salí corriendo, tome mis cosas y salí afuera, el detrás mio gritándome, me quito mi cartera y comenzó con mi maquillaje, fue tirándolo todo a la calle, siguió con mi perfume, y mis hebillas, termino cuando salio alguien a decirle que basta, que los gritos se escuchaban por todos lados, que iba a despertar a todo el mundo, sorprendentemente, no le dijo "¿que estas haciendo?", eso me explico que toda la familia venia de la misma calaña, inútil intentar con inútiles. Levante todas mis cosas como pude, y corrí. Me fui, llorando. Camine rápido para no llamar la atención, ocultando mis lagrimas y mi dolor. Todavía no creía haber vivido todo eso, haber visto un rostro que conocía de memoria, convertido en alguien con quien jamas hubiera querido ni cruzar palabra. Esa noche marco un antes y un después en mi, pero lo iba a descubrir un tiempo después"
Todavía lo amaba, a pesar de tantas cosas. A pesar de lo imperdonable que sabia que era todo eso, aun así lo amaba con todo lo que le daba el cuerpo, el alma y el corazón. Y se odiaba por hacerlo, su cabeza decía no, pero su vida entera lo necesitaba. El se disculpo y ella lo perdono, o al menos eso parecio. Los meses que siguieron fueron solo rastros de algo totalmente roto, que intentaba arreglarse con pequeños arreglos aquí y allá.
"No pude con el rencor, quise manejarlo porque lo amaba porque sentía que mi vida no tenia sentido sin el. Pero poco a poco, el castillo se fue desmoronando. Y al fin, podía ver con claridad, la verdad de tanto dolor, la verdad que explicaba tantas cosas inexplicables. El jamás me quiso, me uso. Me dejaba en ridículo frente al resto de la gente, no me cuidaba de los que tenían malas intenciones, y a mis espaldas era uno de mis mayores enemigos, y yo durmiendo con él. Creí que era de los míos, pero el siempre fue de la vereda de en frente, sumamente diferente a mi. Yo realmente, nunca tuve nada que ver con el. Fue una idea que yo genere en mi interior, no era algo que compartia, aunque en algún momento hubiera jurado que así era."
Pasaron los meses y eso se terminó. El llorando, ella segura de que era el fin. El volviendo a llorar, ella segura de que no había nada que se pudiera hacer, solo sentía rencor y odio. Nunca en su vida le habían hecho tanto mal. Es imposible explicar de un tirón todas las cosas que ella tuvo que pasar, todas las humillaciones, todo el dolor, toda la soledad. Como fue que la dejaron sin esperanzas, es imposible contar en cuantas partes le deshicieron el corazón. Y por eso ella decidió, vengarse.
"-Mi amor me di cuenta que te amo, y te perdone. Quiero volver con vos- Eso le decía. Debo admitir que me costo unas semanitas de trabajo, pero al fin lo había logrado. Hice que el me escuchara y que empezara a considerar la idea de volver conmigo. Mi venganza, estaba en marcha. Ibas a saber lo que es, el dolor. Te lo ibas a aprender de memoria. El se veía con una pendeja, una nena de mamá que apenas había pasado de la pre a la adolescencia, una de esas muñecas ficticias que ya han tenido todos los colores posibles de tinturas en la cabeza, y que parecen tan de plástico como las neuronas que dan vida a su escasa materia gris, ¡ Perfecta pareja! Pensé que esa chica era justo lo que el merecía, y me dio pena tener que separarlos, pero bueno sabia que a la dama no le iba a importar mucho, así como consiguió a este iba a ir corriendo con otro. Y sin necesidad de ninguna excusa. Fue mas fácil de lo que pensé, al mes el ya me estaba rogando amor, otra vez."
Y ella iba a conocer unos ojos sumamente perfectos, que le harían ver cosas que ya había olvidado mirar. Lo hacia sufrir, sabia. Y le molestaba ser tan verdugo, pero no se sentía capaz de empezar algo nuevo sin haber cerrado con llave algo anterior y solo después de tirar esa llave al vació, ahí si iba a sentirse bien, como para empezar a aceptar que después de tanto llorar por alguien que no se lo merecía, sentía nuevas cosas por alguien que de antemano se había ganado el cielo con ella.
Nadie lo sabe, pero el lo beso y le dijo que sí una semana antes de haberle tirado en la cara al otro, todo su rencor. Una semana antes de haberle dicho con su mayor sonrisa, adiós, bye bye.
"Para mi la fidelidad, es un placer. Un placer que no requiere ningún esfuerzo, porque jamas me costo estando enamorada ser fiel a esa persona, porque sinceramente, no me interesaba otros besos, ni otros abrazos, no me interesaba otra mirada, ni otra piel. Cuando me di cuenta que no me importaba serle fiel a nadie, y que tenia ganas de besar a ese chico, fue ahí cuando pensé que esa era mi venganza, haberme enamorado de otro. Al mismo tiempo en el que él todavía me amaba a mi"
Y así es. Todavía soñás con ella, todavía recordás su voz, si escuchas su nombre te duele, y cada lugar y cada instante te recuerda, directa o indirectamente a aquella señorita que alguna vez, fue tuya. Y aunque no la ames más, aunque la dejes de querer para siempre, ella va a estar ahí, en tus recuerdos. Recordándote que fue lo mejor que has tenido, que jamás te volverá a suceder, que nunca más se van a equivocar así, nunca más van a dejar en tu puerta el envió que le correspondía a otro, nunca más vas a tener un primer amor. Y lo poco hombre que fuiste, que sos y serás, la vida te lo ira cobrando. Vos bien sabes cuanto mal has sembrado y no quisiera estar en tu lugar cuando te toque cosechar. Tanta falsedad, tanta burla, tan poca moral. Es admirable que en algún momento te haya quedado bien el traje de buen pibe. Sos muy versátil, hay que admitirlo. Tremendamente habilidoso para los engaños y las mentiras.
"Y ahora después de tanto dolor. Puedo decir que soy feliz, sin querer encontré un ser que me llena de paz, que me transporta a otro lugar, que me mira y que lo miro, y no existe en esta tierra un lugar más perfecto en donde estar que en esos preciosos ojos verdes que se transparentan con el sol. No hay una sonrisa más perfecta, ni una voz tan dulce, hoy gracias a vos aprendí a querer otra vez, y aunque a veces me cuesta, estoy dejando que me cures todas las heridas que un mal ejemplar masculino causo, estoy dejando que un VERDADERO HOMBRE me haga feliz, realmente te amo mi vida, y estoy llena de felicidad gracias a vos."
Se llevo un mano al pelo y se lo peino, generando mucho más enriedo del que había antes. Sonrió al recordar, y agradeció en silencio.
Después de la tormenta, siempre sale el sol. Y es un sol mucho más precioso, porque es el sol que seca la lluvia, que demuestra que a veces la vida te saca para darte mucho más que el doble.
Mucho más que el doble ♥
en
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